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Abr

Casimiro es más que un perro. Es una leyenda.

 

La profesora Jacqueline Pezoa Olivares, académica del Departamento de Química Orgánica y Fisicoquímica es miembro de la Secretaría Perruna de nuestra Facultad. Recientemente, esta secretaría efectuó un acto simbólico de despedida del querido perro “Casimiro”, mascota de la Facultad, que falleció a finales de febrero.
La profesora Pezoa es miembro de esta secretaría junto a Raúl Moscoso C. (post doctorado de Química); Sofía Ramírez L. (egresada de Química); Sabrina González N. y Constanza González V., alumnas de pregrado de Ingeniería de Alimentos; María Paz Ramírez L. (titulada y Mg. de Bioquímica); Flavia Rodríguez S. (titulada de Ingeniería en Alimentos); Aurora León (bibliotecaria). Asimismo, los guardias de la Facultad, en especial don Luis (jefe), don Marcos, don Carlos, la señorita Mary. Asimismo, Don Carlos, de los Talleres.


Casimiro, que fue acogido por toda la comunidad de la Facultad, fue además “inmortalizado” en dos de las tres fotografías que ganaron premio en el concurso “Química es Vida en mi Facultad”, y que aparecieron en la agenda universitaria 2018. No hubo estudiante que al ver sus fotografías exclamara emocionado su nombre, lo cual también refleja el afecto natural que este perro callejero despertó en todas las personas.
En homenaje a este perrito, la profesora Pezoa efectuó un sentido semblante que adjuntamos:
“Su primer avistamiento en la Universidad de Chile es incierto, pero según varias personas, el recuerdo más antiguo de él data del año 1999 y aún tenía dos ojos. Dicen que deambulaba por Artes Centro, por Derecho y finalmente hizo su primera aparición en la sede Vicuña Mackenna de nuestra facultad, con su ojito a muy mal traer, pero joven y lleno de vitalidad.
Fue llamado Casimiro por el ojo que perdió, pero eso nunca lo detuvo. Era un perro alegre y nómada, yendo y viniendo según quisiera por todo Santiago. Cada año se hacía más conocido en la Universidad de Chile por su carisma y simpatía, aunque nunca nadie supo cómo iba de una facultad a otra sin perderse. Tenía un encanto especial, uno que pocos perros tienen y una independencia férrea que era de admirar.
Los años pasaban y él seguía, firme y alegre pese a su edad. Cada vez aparecía más en nuestra facultad (FCQyF) y la gente le guardaba profundo aprecio. Se sabía inteligente, pues asistía a casi todas las clases y por donde caminara le reconocían, regalándole un cariño o algo de comida.
El verano del 2017 fue la primera vez que su edad empezó a golpearlo con dureza. Contaba ya con al menos 18 años y poco salía de la facultad; normal en un perro mayor. Cuando en el 2013 se fundó la Secretaría Perruna, agrupación conformada por los tres estamentos, Casimiro no necesitaba de nuestra ayuda. Pese a que queríamos alimentarlo y vacunarlo, como lo hacemos para cuidar a todos los perros que habitaban ya la facultad, él nunca nos la hizo fácil. Prefería la comida regalada de almuerzo ajeno, sus collares y capas de invierno desaparecían al salir a la calle y no se dejaba vacunar. Siempre estuvo presente, pero no fue hasta ese momento que decidió pedirnos ayuda. Lo acogimos, contándolo desde antes como uno de los nuestros, y lo cuidamos. La comunidad se hizo partícipe, siempre atentos a él y a su salud. Varias fueron las llamadas de ayuda cuando se le veía mal, muchas fueron las donaciones para que se alimentara bien. La Secretaría Perruna cuidó de él con afán y él nos recompensó a todos con su amor. Reconocía nuestras voces, aceptaba nuestros cuidados y nos regalaba todo lo que un perro le puede dar a un humano.
Nos llenó el corazón como sólo un perro puede hacerlo.
El día que Casimiro partió, un 27 de febrero que quedará grabado en todos nosotros, contaba con al menos 19 años. Vivió una vida larga y plena, llena de anécdotas y buenos recuerdos. La Secretaría Perruna lo despidió como a todos nuestros perros, con la tristeza de una partida, pero la satisfacción de haber trabajado hasta el final para darle lo mejor. Sin embargo, pese a haberse ido en cuerpo, su memoria perdura en cada rincón de la facultad. La gente no olvida fácilmente a un perro tan amado y eso nos llena como agrupación.
Casimiro se fue como un grande, pero aún nos quedan perros por cuidar y la Secretaría Perruna seguirá trabajando.
Por los que están y por los que se fueron.
Por Casimiro”.

Dirección de Extensión y Comunicaciones. Abril 11 de 2018.

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