Historia de Química

La carrera de Química fue aprobada por el Honorable Consejo Universitario en sesión realizada el 23 de diciembre de 1959, instancia en la que se aprobó el plan de estudios para la carrera dependiente de la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad de Chile.

Según decreto:

  • En primer año, por semana, habría 15 horas de clases, 9 horas de ejercicios y entre 19 y 43 horas de laboratorio.
  • En segundo año, en cada semestre y por semana, habría 16 horas de clases, 8 horas de ejercicios y entre 20 y 44 horas de laboratorio.
  • En tercer año, en cada semestre y por semana, habrían 14 horas de clases, 8 horas de ejercicios y entre 20 y 45 horas de laboratorio.
  • En cuarto año, por semana, habría 13 horas de clases, 16 horas de ejercicios y 32 horas de laboratorio.
  • En quinto año, por semana, habría 16 horas de clases, 14 horas de ejercicios y 34 horas de laboratorio.

La Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, bajo el Decanato de César Leyton Garavagno, creó la carrera con el objetivo de contar con un profesional con sólida formación superior, teórico-práctico, para incentivar y ayudar al desarrollo de las ciencias e industrias químicas.

Según recuerda la entonces alumna de la primera promoción, la doctora Evgenia Spodine, en primer año las asignaturas eran: Técnicas de Laboratorio Químico con Fuhrmann; Química General a cargo de McAuliffe; Matemáticas con Salvatierra; Física se daba en Ingeniería y Química Inorgánica, con el profesor Pozo.

Los ramos eran anuales. En los años 70 (1971) la Facultad cambió el sistema a semestrales.

Antecedentes académicos a partir de 1985

De acuerdo a lo que se señala en “Anales de la Universidad de Chile” (V serie, marzo, 1985) la duración de la carrera era de 10 semestres, de régimen semestral, diurno y con sistema de créditos con requisitos.

Además, el plan de estudios se configuraba con asignaturas de formación especializada, básica y tecnológica. Estas son obligatorias y electivas y se regulan por requisitos. En el décimo semestre se realizan las prácticas de formación profesional.

Entre los profesores que aparecen en este texto de 1985 destacan Carmen Cueto, Pedro Fuhrmann, Lucía Gil, Juan Vergara, Claudio Telha, Fresia Pérez, Renato Figari, María del Pilar Zulueta, Yuri Haraguchi, Nicolás Yutronic, María Inés Dinator, Mariano Castillo, Roberto Morales, Gianni Cordano, Evgenia Spodine, Mario Caiozzi, Jorge Medina, Martín Contreras, Eduardo Schalscha, Juan Sebastián Gómez, Francisco Uribe, Gabriel Traverso, Renato Pérez, Jorge Babul, Félix Schwartzman, Renato Guerrero, Fernando Castañeda y Alberto Lagos.

Un documento oficial de la Dirección Jurídica de la Universidad de Chile, con fecha marzo de 1990, señala al respecto que “los estudios conducentes al grado de Licenciado en Química tienen por finalidad que el estudiante conozca los principios y las formas de razonar y crear, propias de diversas disciplinas, y en profundidad la de las ciencias químicas”.

“Los estudios conducentes al título de Químico tienen por finalidad que el estudiante adquiera los conocimientos básicos y de aplicación, la capacidad para entender y asimilar los avances científicos y tecnológicos, así como las destrezas necesarias para el desempeño en los respectivos campos profesionales”.

Mientras los estudios de la Licenciatura en Química están programados en una duración mínima de cuatro años en jornada completa, con una carga académica mínima de 3.465 y una máxima de 3.505 horas lectivas, los estudios de la carrera de Química están programados sobre la base de los estudios de la Licenciatura y una formación profesional adicional equivalente a dos años de jornada completa.

Durante este periodo el estudiante deberá realizar actividades obligatorias y electivas equivalentes a un mínimo de 980 y un máximo de 1.020 horas lectivas.

Las actividades curriculares finales comprenden 320 horas de Práctica Profesional; una Memoria de Título con una duración mínima de seis meses y Examen de Título.

El acta final de obtención del título de Químico comprendía:

  • Promedio de notas del total de asignaturas del Plan de Estudios: 50%
  • Nota de la Memoria de Título: 30%
  • Nota del Examen de Título: 20%

Eduardo Schalscha, creador de la carrera

“La carrera de Química fue fruto de la intranquilidad y visión de Juan Gómez Millas, quien empezó su rectorado en 1952 y se preocupó de abandonar un poco la parte humanista, – herencia del periodo de Juvenal Hernández, a quien reemplazaba – ya que no había casi nada en Ciencias, excepto en Medicina y Biología. Desarrolló una serie de iniciativas y una de ellas fue formar un equipo integrado por un ingeniero, un médico y quien habla”, dice el Doctor Eduardo Schalscha al ser consultado respecto de los orígenes de la carrera.

“Me transformé en uno de los regalones de Juan Gómez Millas”

En un breve relato nos comentó que “en 1954 había salido de trabajar en la industria, era ayudante de Química Analítica y se produjo un cambio de profesores. Entonces, fui nombrado profesor jornada completa, éramos los únicos con Mario Caiozzi en esta condición en la Facultad. Buscando qué hacer, con ocho horas diarias y acostumbrado a otro ritmo, descubrí que se había comprado un espectrómetro, que nadie sabía manejar (Vicuña Mackenna 20, segundo piso).

Juan Gómez Millas en una visita que hizo a la Facultad me vio trabajando en esto y me pidió que lo fuera a ver. Ahí empezó todo. No hay que olvidar que estábamos en la época atómica. Nos citaba a las seis y media de la mañana en su casa, desayunábamos y hablábamos de todos los programas que tenía. En ese grupo estaban, entre otros, José Tohá, que venía de Concepción; yo para Química e Igor Saavedra. Fueron estas instancias las que permitieron estrechar la relación con Juan Gómez.

A esto se sumaba la intranquilidad de que no había nada de Química en forma independiente en la Universidad. En la única parte que se hacía, era en Química y Farmacia y en algunas cátedras en Ingeniería Química, pero básicamente dirigidas a la parte industrial y Juan Gómez estaba con la idea de desarrollar la Física, la Química y las Matemáticas.

Ahí comencé a ser cabeza de un grupo bastante heterogéneo, preocupándome de que se desarrollará la Química en nuestra Facultad y de hacer campaña para que se hiciera investigación en Química, ya que no había prácticamente nada en Chile.

Había Química en la Universidad Católica en la carrera de Química Industrial, había carreras técnicas de química en la Universidad Técnica del Estado, y en Concepción había algo también. Entonces empecé a hacer ambiente en la Facultad, me apoyó muy fuertemente Luis Cerutti, director de Escuela, mientras el Decano César Leyton se opuso. Tuve además apoyo del doctor Hermann Schmidt Hebbel, de Alimentos.

Fui elegido profesor ordinario, catedrático, en 1958 (en 1957 estaba interino). Entonces pasé a formar parte del claustro de la Universidad de Chile. El Consejo de la Facultad, integrado por 23 ó 28 profesores ordinarios, nos elegía. En ese momento se eligieron a cinco: Mario Caiozzi, Héctor Pozo, Sergio Bunel, Mario Ojeda y yo.

Con respaldo de una persona del Pedagógico y de algunos físicos, entre otros, formamos el grupo para planificar todo esto. Contábamos con el respaldo pleno de Juan Gómez Millas, quien estaba concluyendo su segundo rectorado. Conseguimos el segundo piso de la Escuela de Arquitectura (plaza Ercilla, hoy Departamento de Geología, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas) e hice de cabeza para conseguir la habilitación del edificio y hacer Química ahí, separado de la parte de Farmacia, que estaba en Vicuña Mackenna.

No me acompañaron los químicos orgánicos, pero sí Cerutti. También, había conseguido sacar una tajada (varios cientos miles de dólares) de un préstamo que estaban haciendo a la Universidad (Ingeniería) y con eso formamos el núcleo químico, tanto de académicos como en la implementación. No teníamos nada”, sostiene.

Bases de la carrera

Los cimientos según explica el Doctor Schalscha “se basaban en declarar la carrera de Química, y así fue, de formación básica, muy sólida y orientada hacia el desarrollo de la Química en diversos ámbitos en nuestro país.

La idea del plan de estudios, que no ha cambiado mucho, era tener una fuerte base en química orgánica e inorgánica, desarrollo físico químico muy marcado, con toda la matemática y física que eso se requiere en la Universidad de Chile, y luego en el último curso una orientación casi electiva hacia la industria química orgánica e inorgánica y el desarrollo de la investigación científica básica. Todo esto, pensando que el desarrollo que tenía el país era muy promisorio, sobre todo después de la famosa era atómica. Fuimos la primera carrera que tenía curso de Química Nuclear”.

Primeros alumnos

La primera matrícula fue de 25 seleccionados, pese a que se presentaron más de 50.

“La matrícula era limitada a 25 alumnos con Bachillerato, que se seleccionaron mediante entrevista personal por quien habla y se sumaba a las notas que traía del colegio en área científica”, recuerda.

La Entrevista personal consideraba forma de expresarse, fluidez del lenguaje (los exámenes eran orales), se preguntaba por inquietudes. “Esto fue antes de la reforma y popularización total de la educación”, dice.

En la primera generación fueron promovidos sólo cuatro a segundo año: Evgenia Spodine, Margarita Prendez, Orlando Tapia y Eduardo Jorquera. Y los mismos cuatro egresaron en la primera generación de químicos.

Eduardo Schalscha es claro al decir que “la deserción era alta dada la exigencia que le impusimos al desarrollo de la carrera. Mi idea era hacerlo lo más exigente posible, tal como era Ingeniería o Química y Farmacia de ese entonces. Estuve un año y medio a cargo y luego propuse a Mario Caiozzi, con quien trabajábamos juntos.

Tal vez fue un error, pero hice de cabeza. Estaba pendiente de todo. Me di cuenta de que si no era de este modo, las cosas se diluyen. Si no hay un líder en la vida, las cosas no andan”.

“La planificación de la carrera de Química tenía como objetivo a qué queríamos llegar y que necesitábamos para llegar a ello, que información. Naturalmente, que todo en base a la experiencia de quienes estábamos trabajando en esto. A la experiencia de países como Estados Unidos y de Holanda.

Cuánta química orgánica, cuánta química inorgánica, cuánta fisicoquímica es necesario para obtener una formación integral. Qué apoyos tiene que tener de otras especialidades para poder desarrollarse en el sentido que a nosotros nos interesaba. El objetivo era formar una persona química integral. Creo que lo logramos porque las primeras cinco promociones que recuerdo, que se inicia con las nombradas, han tenido mucho éxito, son gente muy buena. De los 25 ó 30 primeros egresados hubo sólo 3 ó 4 que fracasaron científicamente. Y esto es escuela.

En la Facultad de Ciencias se formó una Licenciatura en Ciencias con mención en Química, que no es lo mismo que la carrera. Cuando yo trabajaba para la carrera de Química no había Facultad de Ciencias, estaba recién formándose. Nosotros teníamos la idea muy clara de que la Facultad de Ciencias debía ser la facultad de postgrado. Fue formada para ser una especie de facultad de postgrado, para generar doctorados en ciencias”, explica el creador de la carrera.

Matrimonio de corta vida

Hubo un tiempo en que se unieron las dos facultades, pero sólo duró 3 ó 4 años hasta 1984.

– ¿En ese tiempo se unieron las carreras de Química?

Sí y no. Lo que hubo fue fusión de cursos. Como estuvimos juntos tres años no se alcanzó para más en este “matrimonio”.

Contexto latinoamericano

Respecto del contexto latinoamericano recuerda que “nos tocó la coincidencia que en el único país que había un buen desarrollo de ciencia era en Argentina. Se produjo una migración de profesores hacia acá (algunos colaboraron con nosotros en el desarrollo de la carrera).

En Brasil no había nada, su desarrollo fue posterior y muy fuerte. Recibíamos muchos alumnos extranjeros de Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador. Fuimos primeros en muchas cosas, pero no líderes. En Química Ambiental, siguiente a la era atómica, me permitió viajar por el mundo entero invitado por ser el químico ambiental de la facultad.

En términos personales tengo la satisfacción de haber concretado una idea que siempre tuve. Desde que estaba en el Colegio Alemán quería estudiar química; mi profesor de química me motivó.

Las personas de mi generación fuimos autodidactas. Obviamente, nos apoyábamos con información técnica de libros traídos de otros países. Fui el primero en traer revistas, lo que nos abrió un ámbito especial”.

Discípulos destacados

  • Mauricio Escudey, Vicerrector de Investigación USACH.
  • Evgenia Spodine, Prof. Titular de la Universidad de Chile y Directora de la Red Nacional de Programas de Doctorado en Química.
  • Margarita Préndez, Prof. Titular de la Universidad de Chile.
  • Orlando Tapia, Prof. Titular de la Universidad de Upsala (Suecia).
  • Boris Didyck, Directivo ENAP.
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