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Nov

¡Nuestras primeras profesionales!

Un pequeño homenaje con motivo del Día de la Mujer 2012.

Lejos de lo que podría pensarse, ya fuere por lo árido del campo científico y la escasa participación de las mujeres en las distintas profesiones en otros siglos, en la historia de nuestra Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas las mujeres han tenido un rol importante.

De hecho el 4 de diciembre de 1899 Griselda Hinojosa Flores recibió su título profesional, convirtiéndose así en la primera farmacéutica de la Universidad de Chile, y destacan en la primera generación de Químicos las hoy académicas Dra. Evgenia Spodine Spiridonova y Dra. María Margarita Préndez Bolívar.

Los registros históricos también dan cuenta de que las primeras profesionales para Bioquímica fueron (año 1962) Lucía Brañes Ballesteros y Aura América López Arévalo, y las primeras Ingenieras en Alimentos son Patricia Gajardo Tobar (año 1977) y María Soledad Morales Simkins (año 1978).

Griselda, la olvidada

En el libro “Griselda… la olvidada”, de Raúl Álvarez V. y Enriqueta Flores A. se relata la historia, ubicando al personaje en su interesante vida profesional y entorno, siendo ella libre pensadora, positivista y racionalista. Según los autores se destacó por escribir interesantes crónicas de su época y poesías tanto al amor como al desamor.

Griselda fue la cuarta hija del matrimonio formado por Pablo y Mercedes y nació el martes 20 de abril de 1875 en Copiapó. Pero no fue hasta dos años después, en 1877 que los señores Aníbal Pinto y Miguel Luis Amunátegui recién establecieron un decreto para que Griselda pudiese forjar un camino hasta ahora para ella desconocido. En éste “se considera que conviene estimular a las mujeres a que hagan estudios serios y sólidos; que ellas pueden ejercer con ventaja alguna de las profesiones denominadas científicas; que importa facilitarles los medios de subsistencia para sí mismas” y por lo tanto “se declara que las mujeres deben ser admitidas a rendir exámenes validos para obtener títulos profesionales, con tal que se sometan, para ello, a las mismas disposiciones a que están sujetos los hombres”.

En el registro histórico de “Griselda… la olvidada” se da cuenta de su paso universitario que no estuvo exento de tropiezos como detalla respecto de la etapa final de la formación: “Siendo la Química su asignatura predilecta, tuvo la mala fortuna que cuando se presentó a la demostración práctica de por los menos seis operaciones químicas y farmacéuticas, fracaso en su presentación de operaciones químicas, que consistían en la obtención del principio activo del natri, por fallas en el equipo montado por ella. Y por este motivo ella se tituló después que sus compañeros de curso”.

María Griselda luego se destacó como una sólida profesional en Copiapó y en 1900, formó sociedad con Percival Rojas para liderar la “Botica y droguería Copiapó”, donde su empleador en un gesto único, publicó en los diarios de la ciudad que su establecimiento “está rejentado por la inteligente y competente farmacéutica Srta. María Griselda Hinojosa Flores. Y ya en esa época ella se autodefine como Farmacéutico Químico, anticipándose en medio siglo a la actual denominación.

De acuerdo a lo publicado por los autores “perteneció Griselda a esa sacrificada falange de la antigua profesión en que el farmacéutico lo era todo. Su tiempo fue el del sacerdocio, en que primera estaba la prestación del servicio, sin importar la hora ni la ganancia. De día y de noche, la puerta abierta para atender al enfermo o dar la indicación precisa. Siempre de turno en la trasbotica, entre buretas, potes, muflas, morteros, pipetas, pociones, obleas y píldoras. Vestida Griselda siempre de blanco, dispuesta a aplicar lo aprendido y entregada por entero a su misión, afanándose en la preparación de jarabes, pomadas o supositorios; cautelando las dosis del cianuro de potasio, del cobre, del plomo laminado y el alumbre de hierro para ensayos y análisis; ciñéndose estrictamente a las prescripciones medicas, permanece 10 años como regente”.

Químicas de corazón: Dra. Evgenia Spodine y Dra. Margarita Préndez

Las doctoras Evgenia Spodine y Margarita Préndez pertenecen a la primera generación de profesionales de nuestra casa de estudios. Ambas dedicadas por más de 40 años a la química hoy recuerdan como fue su etapa de formación.

María Margarita Prendez Bolívar, la primera Química

Obtuvo el título profesional, específicamente el 14 de septiembre de 1966, cuando además ya era mamá, se ha dedicado a la docencia y ha desarrollado como línea de investigación la Química de la atmósfera, descrita como el estudio químico del ambiente, de manera de aportar mediante una mirada sistémica al desarrollo científico y a la identificación y solución de los problemas ambientales.

Según indica porque “los mecanismos que gobiernan las reacciones químicas que se desarrollan en la atmósfera están fuertemente influenciados por la luz solar, el movimiento de los vientos, la temperatura, presión y otras variables. Las modificaciones posibles a dichos mecanismos dependen básicamente de agentes externos. Por ello, los estudios se centran en la atmósfera, pero requieren además la participación en forma simultánea y continua de diversos medios de la biósfera, así como ambientes diversos, tanto contaminados como prístinos, y de los orígenes y fuentes de los contaminantes”.

Agrega que “me he especializado en dos áreas de la química, las cuales de una manera curiosa, pero muy coherente se encuentran estrechamente vinculadas: la química nuclear y la química atmosférica. Ambas nos exigen una visión amplia y profunda de la necesidad de cuidar nuestro Planeta”.

Nos cuenta que quiso estudiar Química “porque en algún momento en el (ahora extinto) Liceo 3 de Niñas nos hicieron laboratorios de química y ellos incluían experimentos en que había cambios de colores. Lo encontré simplemente mágico. Luego me di cuenta que la vida es pura química, aplicada de diversas formas, en distintos ámbitos, pero química al fin.

También nos dice que siempre contó con el apoyo de su familia y de su paso por pregrado que los más cercanos, eran los ayudantes que ya no están en la facultad. “Esos docentes eran académicos de visión futurista, como que crearon una carrera nueva, una carrera para hacer ciencia”.

La primera generación estaba formada por cuatro o seis si contaban a los que repitieron, pero la Dra. Préndez los califica con un siete en el trato para con las alumnas (ella y la Dra. Spodine). Y de la infraestructura recuerda que “fue creada para nosotros, a medida que íbamos pasando de curso”.

También recuerda que las jornadas de estudio eran muy pesadas. A modo de anécdota recuerda que el Prof. de Fisicoquímica era un inglés contratado para hacernos esa clase en inglés y yo con mi pobre inglés del liceo público…. me las ví bien duras, pero me sirvió y lo agradezco infinitamente”.

Respecto del desarrollo de la Química en estos 50 años, la Dra. María Margarita dice que hay áreas que han tenido un gran desarrollo, pero otras lamentablemente no y que los actuales estudiantes de pregrado vienen poco motivados. “Me parece que no saben lo que se espera de ellos, lamentablemente también, creo que no vienen bien preparados”.

 

En cuanto a las diferencias de género, la especialista en Química de la Atmosfera nos responde que “aparte del tema sueldo, que al parecer siempre me ha afectado, ya que nunca he peleado por él porque lo considero impropio y no debiera ser siquiera tema, no he sentido particular agresividad, pero tampoco ningún apoyo especial”.

“Creo que haber llegado a tener que inventar “un día de la mujer” refleja la falta de conciencia de la sociedad y en particular de los hombres, que creen que manejan el mundo y se despedazan en el intento. Yo estoy muy lejos de ser una feminista y querer luchar por ser iguales a los hombres. Por qué tendríamos que tratar de serlo, si somos tan distintas en tantos aspectos, pero iguales en otros. Nos tienen miedo que tratan de sojuzgarnos? Ridículo! la sociedad está enferma! A mi me encanta que los caballeros me abran la puerta o me cedan el asiento, me lleven las maletas (pero lógico si tienen tanta mas fuerza) o tengan cualquier otro gesto de caballerosidad. De mi parte, me encanta regalonearlos, darles pequeños gustos o prepararles cositas ricas. Una vida así es tanto mas enriquecedora que en una donde hombres y mujeres se pelean como el perro y el gato (aunque mi perro no pelea nada con mi gato)”.

Evgenia Spodine Spiridonova con la química en la familia

Académica e investigadora dedicada a la línea de Materiales inorgánicos, que en su detalle indica que se utilizan clúster y óxidos como bloques precursores para la obtención de nano estructuras polimetálicas moleculares (0D), o extendidas en una (1D), dos (2D) y tres dimensiones (3D), como materiales magnéticos o catalíticos.

Y en forma paralela a la síntesis y caracterización físico-química de los compuestos preparados se trabaja en modelos moleculares con cálculos mecánico-cuánticos de manera descriptiva y predictiva. Actualmente, se está empezando a preparar nanopartículas superparamagnéticas de metales y de óxidos (SPIONs), con el fin de utilizarlas con fines medicinales.

Dice que eligió el área de Química Inorgánica “ya que se me acercó un Profesor de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (Dr. Walter Zamudio) y me ofreció un cargo de Ayudante de Investigación en su facultad para que yo hiciera la tesis con él. Él había vuelto recién al país desde Inglaterra y traía temas interesantes de trabajo a desarrollar”.

Nos cuenta que la Quimica era un tema “recurrente en mi familia ya que mi padre era ingeniero químico y mi madre licenciada en química. Ellos hablaban de temas relacionados con la especialidad con mucha frecuencia. Egresé del Santiago College, donde tuve una profesora de Química que me motivó muchísimo. Además teníamos un laboratorio muy bien implementado donde se nos daba libertad de trabajar y desarrollar nuestra iniciativa en investigación”.

Y al contrario de lo que pudiera pensarse “mis padres no querían que yo estudiara Química, ya que consideraban que era un área de poco futuro en Chile para una mujer”.

De su paso por pregrado nos comenta que “uno de los profesores que más influyó en mi desarrollo profesional y académico fue el Prof. Eduardo Schalsha. Era tremendamente exigente, pero al mismo tiempo motivador; los compañeros eran buenos amigos y a la vez muy cooperadores en cuanto a la ayuda que brindaban en los estudios, y la infraestructura era bien precaria, pero siempre existió un excelente cuerpo de académicos que estaba dispuesto a entregar conocimientos y a motivar a los estudiantes. Éramos pocos alumnos (sólo cuatro del mismo nivel), y existía gran cercanía entre nosotros y nuestros profesores”.

También coincide con su compañera de la época, la Dra. Margarita Préndez en que “las jornadas de estudio eran tremendamente largas, ya que los programas eran muy recargados y se nos exigía mucho trabajo personal y que había poco tiempo para dedicar a actividades como deporte o talleres artísticos. Además, la Facultad no tenía cursos en estas áreas”.

En cuanto al desarrollo de la Química en estos 50 años, nos dice que “la Química ha tenido un gran desarrollo en la Facultad. Existe el Programa de Doctorado que antes no había. Si uno quería hacer estudios de postgrado había que irse al extranjero o solicitar cursos tutoriales a los Profesores. O sea, el programa se lo tenía que organizar el interesado”.

Y vuelve a coincidir con la Dra. Préndez, respecto a la situación de los actuales estudiantes de pregrado, quienes – según nos indica- “parecieran estar menos motivados que las primeras generaciones. La mayoría espera que el académico le entregue la materia mínima para aprobar la asignatura, y personalmente veo que cada vez traen peor formación desde la educación secundaria”.

Finalmente, respecto de ser mujer profesional y trabajar en la Universidad, “para mi fue complicado. Inicialmente tuve que convencer a mis padres que me autorizaran estudiar la Carrera de Química. Como me casé muy joven, me tocó hacer mis estudios de postgrado con niños pequeños. Viajé a USA (Universidad de California) con dos niños de seis y dos años respectivamente, a los cuales dejé con mi cuñada, quien vivía en USA. Viajaba todos los fines de semana a verlos, ya que ellos vivían en una ciudad cercana a donde estaba la universidad en la cual yo estudiaba. Al volver, e integrarme a la Facultad tuve que demostrar permanentemente mi capacidad intelectual e independencia académica, frente a mis colegas varones. Creo que mi perseverancia ha sido una gran ayuda en mi carrera académica, ya que me ha permitido seguir adelante a pesar de los tropiezos e inconvenientes que se fueron produciendo a lo largo de mi vida”.

Jueves 8 de marzo de 2012

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